Fortalecimiento del conocimiento del riesgo en el Golfo de Urabá

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Una apuesta por comunidades resilientes y sostenibles

En el Golfo de Urabá, una región de enorme riqueza ambiental y cultural, la gestión del riesgo de desastres se ha convertido en un pilar fundamental para proteger la vida, el bienestar y el desarrollo sostenible de las comunidades costeras. En municipios como Turbo, Necoclí, Apartadó y Arboletes, donde la vulnerabilidad ambiental se entrelaza con la desigualdad social, la reducción del riesgo de desastres (RRD) se consolida como una estrategia clave para construir paz y fortalecer el tejido social.


De la academia a la comunidad

El proyecto “Fortalecimiento del conocimiento del riesgo, identificación y caracterización de escenarios de riesgo a eventos naturales en comunidades priorizadas en el Golfo de Urabá” (FORCREGUR) nació de la articulación entre la Universidad de Antioquia, CORDUPAZ y la organización humanitaria GOAL, con el apoyo de Ireland’s Civil Society Partnership for a Better World (2023–2027).

Esta iniciativa busca fortalecer las capacidades locales para anticipar, prepararse y responder ante los desastres naturales, integrando el conocimiento científico con los saberes comunitarios y promoviendo un enfoque de desarrollo humano y sostenibilidad ambiental.

Comunidades que construyen conocimiento desde el territorio

El proceso se desarrolla en comunidades costeras como Bahía Uno (Turbo), Zapata (Necoclí), Puerto Girón (Apartadó), Damaquiel (San Juan de Urabá) y Nuevo Jerusalén (Arboletes).

Estos territorios, de fuerte identidad campesina y afrodescendiente, dependen de la pesca artesanal, la agricultura y un turismo comunitario en crecimiento. Sin embargo, enfrentan amenazas naturales como la erosión costera y las inundaciones, fenómenos que el cambio climático ha intensificado.

A través de talleres participativos, facilitados por estudiantes y docentes de la Universidad de Antioquia, se ha impulsado un diálogo entre ciencia y experiencia local. En estos espacios, líderes de 16 organizaciones comunitarias han identificado amenazas, vulnerabilidades y capacidades locales, reconociendo que el conocimiento del territorio es el primer paso hacia la gestión efectiva del riesgo.

Esta interacción ha sido un proceso educativo y transformador, donde los participantes no solo adquieren herramientas técnicas, sino que también fortalecen su rol como líderes comunitarios. La gestión del riesgo se convierte así en una práctica ciudadana que fomenta la participación, la confianza y la cooperación.

Resultados y aprendizajes

Entre los principales logros destacan:

  • El fortalecimiento de las capacidades locales de respuesta ante emergencias.

  • La apropiación del análisis de riesgo por parte de las comunidades.

  • La visibilización de problemáticas estructurales, como la falta de servicios básicos, la degradación ambiental y las desigualdades sociales.

Al mismo tiempo, los ejercicios de diagnóstico han revelado oportunidades para la incidencia y el trabajo conjunto. El proceso demostró que la paz territorial no solo depende de la ausencia del conflicto armado, sino también de la seguridad ambiental y la reducción de la vulnerabilidad social.

Cada acción que previene un desastre, protege una vida o promueve la sostenibilidad ecológica, representa un paso hacia la reconciliación y el bienestar colectivo.

Los participantes resaltan el sentido de pertenencia y la confianza que genera este tipo de iniciativas, al reducir las respuestas improvisadas ante emergencias y promover la acción colectiva. También se identificó la necesidad de fortalecer la comunicación interinstitucional y mejorar las condiciones logísticas y tecnológicas de los talleres, para asegurar la continuidad del proceso.

 Reflexiones finales

La experiencia de FORCREGUR confirma que la gestión del riesgo y la construcción de paz son procesos profundamente interconectados. Reconocer, valorar y cuidar el territorio implica cuidar la vida y dignificar a las comunidades que lo habitan.

En el Golfo de Urabá, la cooperación entre academia, organizaciones sociales y comunidades locales abre caminos hacia un desarrollo integral, donde la preparación ante los desastres se convierte en una práctica de esperanza, resiliencia y transformación social.

Desde CORDUPAZ y sus aliados, se reafirma la convicción de que la paz se construye cada día, desde la organización comunitaria, la educación ambiental y la corresponsabilidad frente al riesgo. Estas acciones, nacidas desde el territorio, son semillas de paz y sostenibilidad que fortalecen el tejido social y consolidan una región más justa, segura y resiliente.


Créditos y equipo de investigación

Líder del proyecto:
Juan Carlos Guzmán Martínez – Profesor Asociado, Universidad de Antioquia

Talleristas:

  • Estudiantes de Ingeniería Oceanográfica: María José Valencia Atencia, Danna Alexandra Cantillo Gutiérrez, Katris Johary Sánchez Mosquera, Vianny Karolin Hernández Acevedo, Mariana Mazo Castillo.

  • Estudiantes de Ingeniería Civil: Leider Jhoan Urrego Sánchez, Jimena Hurtado Rentería.

  • Egresado de Ingeniería Oceanográfica: Marshall Díaz.

  • Profesor Asociado: Javier Alexander Campo Julio.

Procesos Estratégicos Territoriales (PET): Medio Ambiente y Desarrollo Integral
Tipo de contenido: Investigación / Trabajo académico

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